Aunque intenten llamarlo Punta de los Saboneses, todo el mundo lo llama el final de los toruños, y es un final porque el camino termina aunque quede Puerto Real a dos pasos separado tan solo por el Río San Pedro. En este lugar, separado a su vez de la playa por otro caño, que queda totalmente aislado se juntan grupos numerosos de aves ya que el acceso a pie está bastante limitado. Soportando el frío y la humedad las aves esconden la cabeza bajo el plumaje quedando algunas irreconocibles al no poder vérsele el pico. Charranes de distintas especies, agujas y ostreros descansan tranquilamente en este lugar mientras algunos típicos charranes patinegros salen a pescar en el mar que ahora se encuentra tranquilo y con poco oleaje.
Mariposa Papilio protenor.
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Observación de un lepidóptero de gran tamaño y color negro aterciopelado en
el suelo húmedo del bosque subtropical de *Zangjiajie* (*China*),
exhibiendo ...
Hace 15 horas
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