Como otras tantas "plagas" la de la cochinilla del carmín sobre las tunas o chumberas comenzó en el levante peninsular, desde el cuál ha ido expandiéndose a otros lugares hasta llegar a la provincia de Cádiz. En la sierras cerca de Grazalema los efectos son visibles y muchas chumberas parecen no tener remedio ya. La cochinilla que se las come es una especie exótica, tan exótica como la propia tuna y ambas provienen del continente americano. Este binomio resulta bastante útil para la obtención de tintes a través de la cochinilla pero siempre y cuando se controle por el hombre de manera que la cochinilla se recolectaba y la planta sentía como disminiuía la presión. Abandonado este hábito la cochinilla se expande, y en ausencia de otras posibles plantas huésped se instala solo en las chumberas con las consecuencias que estamos viendo. Así pues, muchos cercados naturales hechos de chumberas, bordes de caminos, lindes y demás absolutamente impenetrables acabarán desapareciendo.
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