Y así llegamos al chorro, una zona húmeda, rebosante de agua y con helecho real (Osmunda regalis), nos detenemos a disfrutar el chorro, las cascadas siempre son un espectáculo, hay hecho un mirador de madera, en este caso la estructura es muy útil para impedir el acceso de la gente a la cascada y al agua, y es que al igual que en muchos parques nacionales el baño está prohibido.
Y visto lo visto, habiendo hecho las fotos de rigos, nos fuimos, aunque hubiera estado bien subir al Rocigalgo no pudimos hacerlo por cuestión de tiempo, una excusa buena para volver a este lugar.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 20 horas

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