Cuando la marea está baja la playa de levante, especialmente en el final de la flecha litoral, se llena de aves entre las que destacan las gaviotas, correlimos tridáctilos, agujas y sobre todo el ostrero que encuentra aquí uno de sus mejores refugios sobre todo cuando no hay nadie en la playa. En ese momento se encuentran a sus anchas e incluso resisten la presencia de una persona sin echar a volar tan fácilmente. Cuando no están aquí podemos verlos en el Río San Pedro o en la Salina de la Tapa.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 18 horas

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