En otoño los mirlos se dejan ver con todo el descaro del mundo en los jardines, como suele ocurrir con las aves sus movimientos dependen de donde ande la comida. Y claro, en otoño llueve, entra humedad, se activan las babosas, las lombrices están a la orden del día y claro, los mirlos lo saben y por eso es fácil verlos picoteando el suelo de aquellos lugares con césped.
La única descarbonización posible pasa por el cese de la actividad de
Petronor
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Castellano | Esukara
La organización ecologista defiende que el proyecto debe someterse a
Evaluación Ambiental Ordinaria, lo cual garantizaría a la ciuda...
Hace 17 horas
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