Las garzas imperiales son aves que nos visitan a partir de la primavera buscando lugares de agua dulce con abundante vegetación donde poder criar con tranquilidad. En la Bahía de Cádiz tenemos que buscarlas en acequias de riego o en las escasas lagunas dulces con las que contamos, y aun menos que posean una densa vegetación en su alrededor. Sin embargo en las Tablas de Daimiel no hay más que mirar al cielo y seguramente nos encontremos una o varias pasando por nuestras cabezas y aterrizando en los carrizales para desaparecer rápidamente entre la vegetación. Las reconoceremos por su gran tamaño, su vuelo pausado con lento movimiento de las alas, las patas extendidas y el cuello recogido durente el vuelo. Aquí podremos encontrar dos especies, la imperial, que es la más habitual en verano y se caracteriza por tener el cuello y otras partes del cuerpo rojizas y la real, algo mayor y todo el cuerpo de color grisáceo.
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