Si bien su nombre anteriormente era el de Fuenterrabía, como en Guipúzcoa, no deja de ser irónico como esta playa se ha convertido en un paseo marítimo del cantábrico, donde las olas golpean el paseo o los edificios. Cada año se repite la pérdida de arena y cada año se dilapidan ingentes fondos públicos en una pseudoregeneración que nada arregla. La última solución se ha encargado a la Universidad de Cantabria (debe de ser porque es una playa del norte) y no a la Universidad de Cádiz, a pesar del prestigio que atesora la "Gestión Integrada de Áreas Litorales" que cuenta ya incluso con Máster propio.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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¡Hola a todos!
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visto mil veces… pero esta vez me hizo pensar en algo en lo que n...
Hace 18 horas

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