El otoño es una buena época para ver estas orugas en las pocas plantas de las umbelíferas (o las rudas) que están verdes o en flor como es el caso del hinojo, del cuál se alimentan entre otras especies. Su cuerpo dividido en un buen número de anillos que se mueve con sus tres pares de patas y varios pares mas de pseudópodos le permite adoptar estas curiosas posturas para comer hojas o flores de la planta. son de carácter solitario, escasos y no suele haber más de una oruga grande por cada planta. Su color base, el verde, impide encontrarlas fácilmente en la maraña de las especies en las que se encuentra.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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