Los bancos de los parques son unos de los lugares favoritos de estas pequeñas aves urbanas pues mucha gente los aprovecha para comer y dejan el suelo lleno de migas de pan que ellos aprovechan sin dificultad alguna. Tan acostumbrados están a nosotros que se acercan sin demasiado temor, tan solo el suficiente como para que no podamos cogerlos a pesar de las pequeñas distancias a las que se acercan. En el parque Polvoranco son una especie muy abundante que apenas destaca dada la vistosidad de otras especies como las ocas, los patos o las mismísimas carpas.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 20 horas

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