La primavera cuando viene acompañada de tanta agua, de la de ahora y la de antes, se muestra mucho más espectacular de lo habitual y el bosque cambia de color. Los canutos de los alcornocales tienen un color propio, el de los ojaranzos que con su grandes manojos de flores rosas ha coloreado estos extraordinarios espacios fluviales únicos en el suroeste de la península ibérica. Sus hojas son similares al laurel, pero cuando florecen no hay duda de lo que se tratan, así con sus raices metidas en el agua o casi casi se intercalan entre alisos, fresnos y sauces cerrando el escaso sitio que la vegetación deja junto a estos arroyos. Algo que no debemos perdernos en esta primavera.
Alegría tras seguir viajando a la parte marroquí de la Reserva de
la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo
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Programa llevado a cabo por Ecologistas en Acción sin ningún tipo de
subvención, siendo costeado por los participantes y los fondos propios de
la organiz...
Hace 1 hora

1 comentario:
Hola Juanjo. En verdad que es espectacular. Un colorido magnífico. Un abrazo
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