Aunque en el contraluz no pueda distinguirse su característico pecho rojo que le da el nombre su silueta no deja lugar a dudas de la identidad de este pequeño pajarillo posado en la acacia de tres espinas junto a la casa de Anchurones, donde comparte árbol con varias especies canoras que alegran las mañanas y avisan de que el amanecer está al caer. Aunque aparentemente parezca que se acerca mucho siempre mantiene una distancia prudencial con nosotros, la suficiente para que podamos apreciar con todo detalle como es este ave y escuchar los diferentes tonos con que ilustra su variado canto. Hace su nido en huecos yogrietas y como otras aves pequeñas de pico fino y alargado su dieta se basa principalmente en invertebrados como insectos, larvas o gusanos que encuentra en la tierra.
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