Su sitio está entre la ola y la orilla, lo mismo corretea por la arena que por el agua siempre huyendo cuando la ola se echa sobre la orilla. Es uno de los correlimos más fáciles de reconocer, tanto por su hábito playero como por su color blanquecino que destaca su nombre científico, Calidris alba. Es una de las aves más habituales en la Playa de Levante junto con los típicos ostreros y como no, las gaviotas. Es habitual en todas las playas de la costa portuense en las que comparte sitio con otro clásico, el vuelvepiedras, que resulta algo más grande en tamaño. En Los Toruños puede verse durante todo el año, aunque su población se ve aumentada en determinados momentos por individuos migradores.
La única descarbonización posible pasa por el cese de la actividad de
Petronor
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Hace 18 horas
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