Es muy típico de los reptiles quedarse completamente quietos, como si estuvieron muertos, casi dan el pego salvo por un pequeño detalle, la respiración. Suelen hacerlo cuando se ven sorprendidos y huir podría ser peligroso ya que alertaría sobre su presencia y serían capturados por hábiles depredadores. Esta lagartija colilarga, muy que muy colilarga no es menos, tenía tantas ganas de tomar el sol tras una mañana fría que ni siquiera se preocupó por nuestra presencia y tras huir una vez volvió a salir al camino quedándose ahí a la espera de la salida del sol de entre las nubes.
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Hace 12 horas

1 comentario:
Aqui en Asturias hay muchas lagartijas ,lo que no se si son de este tipo ,tengo un jardin y el otro dia se cayeron dos en un barreño blanco y no paraban de pelearse ,he visto que son muy agresivas con sus congéneres.Saludos desde Asturias
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