Al caer la tarde empezó a divisarse en la lejanía un enjambre en movimiento, cientos o miles de pequeños insectos volando, un enjambre que no sabemos cuando empezó a pasar pero el caso es que no tenía fin y durante muchos minutos continuaron pasando más y más insectos. No los tuve lo suficientemente cerca para saber que eran y me quedé con las ganas de saber de que se trataba, pero no se puede negar que el espectáculo fue impresionante.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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¡Hola a todos!
El otro día, dando un paseo, me fijé en un detalle que seguramente había
visto mil veces… pero esta vez me hizo pensar en algo en lo que n...
Hace 22 horas

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