Liebres que atraviesan a la carrera los caminos, aguiluchos cenizos, cultivos, y sobre todo nada de agua, nada de nada. Sin embargo esta estepa que tenemos frente a nosotros es en realidad una laguna, la Laguna del Gallo. Esta laguna se encuentra situada en la campiña portuense en dirección Sanlúcar y cerca del complejo penintenciario. La laguna solo acumula un poco de agua en alguno de sus extremos y en épocas de lluvias pues está alterada para que se vacíe rápidamente y así poder cultivar.
Y en este mismo lugar, también posadas en el suelo suelen estas las avefrías, un ave en blanco y negro con su peculiar cresta que emite unos sonidos que podríamos calificar de "galácticos" y resultan muy característicos. Aunque son menos abundantes que las canasteras no resulta difícil observarlas. Y mientras tanto nos acercamos a un canal de agua donde las golondrinas daúricas cogen con su pequeño pico los trocitos de barro para hacer sus nidos. Y es que aunque no haya agua la vida se abre paso igualmente, sin embargo a pesar de que la laguna ha sido desecada una y otra vez la agricultura es la que no parece abrirse paso de ninguna manera. Las aguas que caen a esta laguna desaguan al Río Salado que desemboca dentro de los dominios de la Base Naval de Rota fluyendo con gran fuerza aquellos años lluviosos pues no solo esta laguna sino también la salada vierte sus aguas a este efímero y bravo río.
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