Al poner una trampa de luz esperas fundamentalmente animales nocturnos, pero a veces se te cuela alguno diurno y allí se quedan también "atrapados" en los tubos fluorescentes recordando a esa película de Luis Buñuel, "El ángel exterminador" donde los protagonistas no podían salir de la casa y tampoco sabían que lo impedía. Aquí el impedimento es la propia luz pero eso los caballitos no lo saben y ahí se quedan atraidos por el potente foco. Si bien en otras zonas no acudieron, al estar en la cercanía de un río era de esperar que alguno cayera en la "trampa". Al día siguiente, al tomar fotos dirunas pudimos ver numerosos ejemplares del Platycnemis latipes tanto machos como hembras en las cercanías del Jábalon caracterizados por esas peculiares tibias engrosadas.
Reclaman proteger las anguilas tanto como el lince
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científicos...
Hace 1 día

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