En el cauce casi seco del Río Estena se pueden observar numerosos animales en los escasos charcos que quedaban, entre ellos las libélulas más abundantes son estas pequeñas libélulas verdes que se posan sobre las ramas de los arbustos. De color metalizado y abdomen fino reposan con las alas plegadas, algo habitual en los llamados caballitos del diablo. La familia de los léstidos, a la que pertenece este ejemplar se caracteriza por su color metalizado. Mientras ellos seguían en reposo continuamos nuestro camino por el cauce seco del Estena en busca de flora invasora.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
-
¡Hola a todos!
El otro día, dando un paseo, me fijé en un detalle que seguramente había
visto mil veces… pero esta vez me hizo pensar en algo en lo que n...
Hace 18 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario