En una pequeña alameda, en los pilones de agua nos aguardaba esta sorpresa, las salamandras entre las hojas caidas de los chopos. En otros otoños más lluviosos había más puntos de agua y resultaron algo más fáciles de encontrar, pero en esta ocasión los puntos de agua estaban muy localizados y allí se encontraban estos simpáticos animales, que en esta zona resultan relativamente abundantes. Y había tantas pequeñas salamandras que parecía que todas estaban aquí...
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
-
¡Hola a todos!
El otro día, dando un paseo, me fijé en un detalle que seguramente había
visto mil veces… pero esta vez me hizo pensar en algo en lo que n...
Hace 19 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario