Los ejemplares que he visto estos días en las salinas eran la mayoría muy rosados, a diferencia de los de las lagunas que eran todos muy blancos. Estos "palos con alas", que es como se ven en vuelo, han comido mucho marisco y con ello incorporado su color a su cuerpo. No son las únicas aves que se tornan de color con la ingesta de marisco, también ocurre con el ibis escarlata o las garcillas cangrejeras, aunque esta zona será mucho más fácil observar a estos que a los dos anteriores.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 18 horas

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