Como cada año, a principios de febrero, llegan en bandada las golondrinas a la península ibérica, donde permancerán hasta final del verano poniendo sus huevos en sus niditos de barro (varias puestas, por cierto) y sobre todo haciendo lo que hacían en este momento, sobrevolar a gran velocidad zonas húmedas para alimentarse de mosquitos y pequeños insectos que capturan al vuelo con su minúsculo pico, al igual que su pariente el Avión roquero. Tener un nido de golondrinas cerca no es una molestia, es toda una suerte poder contar con estos animales cerca de nosotros.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
-
¡Hola a todos!
El otro día, dando un paseo, me fijé en un detalle que seguramente había
visto mil veces… pero esta vez me hizo pensar en algo en lo que n...
Hace 19 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario