Es frecuente en las costas gallegas encontrarse las rocas completamente cubiertas de mejillones, tanto en las rías como en las cíes. Si hemos comido mejillones alguna vez sabremos de una especie de cuerdecilla que tiene y que mucha gente quita antes de comérselo. Pues sirve precisamente para adherirse a las piedras y así resistir los embites del mar y las bajadas y subidas de las mareas.Esta habilidad para pegarse a determinados sustratos ha dado lugar a las bateas, balsas flotantes donde se pegan los mejillones y se cultivan así en las rías. Como otros bivalvos son organismos filtradores que se alimentan de placton.
La única descarbonización posible pasa por el cese de la actividad de
Petronor
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Castellano | Esukara
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Hace 16 horas
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