domingo, agosto 22, 2010

Museo Bodega Carmelitanos


Las órdenes religiosas, especialmente las más aisladas buscaban en los productos artesanales una forma de subsistencia. Famosos son los conventos de monjas donde se venden dulces elaborados por las hermanas de la orden. En Benicasim fueron los carmelitas los que se instaron y se dedicaron a la producción de licores. Para costear la Casa de Noviciado se dedicaron a la producción  de estas bebidas aprovechando que Fray Antonio de Jesús María conocía las hierbas aromáticas, muy abundantes en la zona dado que el desierto de las palmas se compone de vegetación mediterránea. Esta labor empezó en los sótanos del Monasterio, aunque debido al aislamiento del convento la producción se trasladó al pueblo de Benicasim a principios del siglo XX. Al ubicar la bodega en el pueblo se amplió la gama de productos que anteriormente solo eran licores, entre ellos el moscatel que actualmente solo se embotella en la bodega ya que no disponen de viñedos que desaparecieron del pueblo tras la expansión urbanística.

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