Lo bueno de los días húmedos, o las noches en el campo donde siempre encontramos humedad, es encontrarnos con estos extraños seres, los caracoles. No se pinchan con los cardos, son capaces de subir y bajar a alturas insospechadas a pesar de llevar la casa a cuestas. Este caracol fue capaz de bajarse del cardo estirando el cuello y dejándose caer hasta el suelo. Un espectáculo a cámara lenta para observar con paciencia.
La única descarbonización posible pasa por el cese de la actividad de
Petronor
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Castellano | Esukara
La organización ecologista defiende que el proyecto debe someterse a
Evaluación Ambiental Ordinaria, lo cual garantizaría a la ciuda...
Hace 16 horas
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