Posiblemente 2022 haya sido el peor año en la historia del Parque Nacional de Doñana, y a pesar de las últimas lluvias la situación en el parque es crítica ya que aparentemente no hay agua en Doñana, todas las zonas que deberían estar inundadas están secas y sin embargo no falta agua ya que el agua está canalizada, repartida entre canales y balsas para el regadío. Los muros que tienen el Guadiamar impiden que el agua se reparta por el territorio y al final el agua acaba para el regadío. Las zonas que vemos en las imágenes deberían estar repletas de agua pero no. Lo que vemos, el uso del agua para el regadío, la sobreexplotación del acuífero junto con las obras hidraúlicas atisban para este parque el mismo futuro que Las Tablas de Daimiel.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 20 horas
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