En la última etapa del viaje pude ver el río que faltaba, y que ya había recorrido en Semana Santa este año, el Guadalquivir, por la presa de Cantillana, que como otras tantas, maltrata y no deja correr al río dejándolo como un mero canal de agua y poco más. Poco más que añadir a la triste situación de este río, que ya no es ni una sombra de lo que fue en su momento.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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El otro día, dando un paseo, me fijé en un detalle que seguramente había
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Hace 18 horas


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