Acercándose el verano las avispas se organizan en sus colmenas, las cuáles colocan en arbustos o hierbas próximos al suelo y vigilan con un celo especial ya que en cada celdilla hay una larva de avispa que cuidan con todo mimo, las alimentan con los insectos que cazan, en ocasiones más grandes que la propia avispa. Uno de los peligros de andar por el campo en primavera-verano es llevarse por delante una colmena de estas ya que pueden picar en grupo con lo que eso conlleva, ya que su picadura es de las más peligrosas si eres alérgico, y si no lo eres al menos sufrirás el dolor del pinchazo.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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