Una de las grandes estrellas de la invernada son las desconfiadas y discretas garzas reales. Las garzas reales son aves que sobrepasan el metro de altura, presentan alas anchas y un vuelo pausado, tan grandes que deberían verse a la primera. Sin embargo resulta que no siempre son fáciles de ver ya que su color críptico le permite un camuflaje muy bueno, tanto, que a veces sólo se llega a distinguir del paisaje por haber dejado la cabeza fuera del arbusto. Presentes todo el año su población aumenta muchísimo una vez que los ejemplares del norte de Europa bajan a pasar el invierno en nuestros humedales.
El Salado: algo más que un arroyo (1).Un recorrido por los paisajes y la
historia del arroyo Salado de Caulina.
-
En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que
compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la
historia en torno a...
Hace 1 día


No hay comentarios:
Publicar un comentario