Encontrando la higuera adecuada podemos adentrarnos en el mayor espacio de silencio que encontramos en nuestro ruidoso municipio, las cuevas cantera, con sus peculiares entradas tapadas por la vegetación y que marcan el paso a un espacio diferente, silencioso, más aun que un cementerio pues la roca no deja pasar el sonido ni las radiaciones. Hay cruces en las columnas marcando los lugares donde fallecían algunos trabajadores por estas duras labores. Hay tanto silencio que llega un momento donde puede oirse mezclado con la abundante humedad que guardan las cuevas.
El Salado: algo más que un arroyo (1).Un recorrido por los paisajes y la
historia del arroyo Salado de Caulina.
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En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que
compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la
historia en torno a...
Hace 1 día
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