El sábado estuve guiando una ruta en El Gastor, el día empezó bien (climaticamente hablando) pero a media mañana cambió de repente, empezaron a entrar nubes cargadas de humedad y se nubló. No solo aparecieron nubes sino también niebla por lo que el horizonte desapareció y no había nada más allá de unos pocos metros. Si bien a muchos esta situación le puede parecer agobiante a mi encantó pues es en estos días cuando puedes ver el bosque de otra manera, más especial, más mágica y sentir que estás en otro lugar diferente del que estás, del mismo lugar en el que estuviste hace un mes y brillaba el sol y ahora es un bosque de niebla con maravillosos contraluces y sombras. Llovió un poco también, pero ya daba igual, la humedad nos había dejado mojados y el paisaje era tan increíble como efímero, pues en cuanto se vaya la niebla volverá a ser lo que era, un paisaje de ensueño, pero no de sueño como lo pudimos ver.
El Salado: algo más que un arroyo (1).Un recorrido por los paisajes y la
historia del arroyo Salado de Caulina.
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En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que
compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la
historia en torno a...
Hace 1 día
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