Es una de las orquídeas más discretas que hay, con una flor muy pequeña (y tan pequeña...) y parte del penacho flora fructificado y encima en la umbría apenas llama la atención, pero esas hojas con máculas ya nos dicen algo, así que al aproximarnos y observar las pocas flores que le quedan aun. La flor es similar a las del género Orchis aunque carece de espolón. Es la primera vez que la encuentro en el Parque de las Alcornocales y la segunda en la provincia tras el hallazgo de Villaluenga. En ambos casos se trata de suelos ácidos, de areniscas del Aljibe, los cuáles son el tipo de suelo normal en los alcornocales pero no en la Sierra de Grazalema donde lo habitual es el terreno calizo.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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