Lo bueno de los días húmedos, o las noches en el campo donde siempre encontramos humedad, es encontrarnos con estos extraños seres, los caracoles. No se pinchan con los cardos, son capaces de subir y bajar a alturas insospechadas a pesar de llevar la casa a cuestas. Este caracol fue capaz de bajarse del cardo estirando el cuello y dejándose caer hasta el suelo. Un espectáculo a cámara lenta para observar con paciencia.
Más de 50 organizaciones exigen al gobierno que cumpla el cierre acordado
de Almaraz y alertan de que prorrogar la central costaría más de 3.800
millones euros a la ciudadanía
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Organizaciones ecologistas, vecinales, sindicales y sociales han presentado
un manifiesto para reclamar al Gobierno de España que cu...
Hace 20 horas
