Lo bueno de los días húmedos, o las noches en el campo donde siempre encontramos humedad, es encontrarnos con estos extraños seres, los caracoles. No se pinchan con los cardos, son capaces de subir y bajar a alturas insospechadas a pesar de llevar la casa a cuestas. Este caracol fue capaz de bajarse del cardo estirando el cuello y dejándose caer hasta el suelo. Un espectáculo a cámara lenta para observar con paciencia.
La Venta del tío Basilio.Con Fernán Caballero por los caminos de Jerez a
Algar.
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En estos días de otoño, cuando empieza ya a refrescar, renace cada año la
vieja costumbre de salir al campo los fines de semana en busca de las
ventas. Des...
Hace 1 día
