Lo bueno de los días húmedos, o las noches en el campo donde siempre encontramos humedad, es encontrarnos con estos extraños seres, los caracoles. No se pinchan con los cardos, son capaces de subir y bajar a alturas insospechadas a pesar de llevar la casa a cuestas. Este caracol fue capaz de bajarse del cardo estirando el cuello y dejándose caer hasta el suelo. Un espectáculo a cámara lenta para observar con paciencia.
Elefantes, hipopótamos y rinocerontes en el Guadalete. Un paseo en el
tiempo por El Palmar del Conde.
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A Francisco Giles Pacheco, maestro de arqueólogos. Una banda de cazadores
nómadas ha instalado su campamento en una pequeña elevación a orillas de un
río, ...
Hace 6 horas
