Cuando llega el otoño, los primeros fríos y las primeras aguas nos encontramos imágenes como esta. A diferencia de lo que nos cuentan en las noticias de embalses vacíos y similares en el bosque la sequía es otra cosa muy diferente. El monte mediterráneo se nutre en buena parte de esta humedad que dejan las nubes al pasar y los árboles retienen el agua dejándola caer poco a poco a tierra . De no ser por este fenómeno sería difícil de explicar la frondosidad del bosque mediterráneo en lugares muy secos y de tierras muy pobres. Como una avalancha las nubes bajas se dejan caer ladera abajo hasta finalmente tocar el suelo, son escenas que nos perdemos si no salimos al monte cuando se nubla un poco el cielo.
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Petronor
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Castellano | Esukara
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Hace 16 horas
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