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jueves, febrero 05, 2015

Hildenbrandia rubra

Podrían parecer a primera vista guijarros rojas incrustados en la roca, pero en realidad no son rojos, lo que es de color rojo es el alga incrustante que los recubre en toda su superficie y a una buena parte de la roca base sobre la que se asientan los guijarros, A veces el color rojo no es tan intenso y pueden encontrarse también de color anaranjado o de color óxido de hierro. Crece en el intermareal y tolera cambios de inundación, insolación, de salinidad continuamente. Si a eso añadimos que se encuentra en zonas que reciben un intenso pisoteo de mariscadores podemos decir que es un alga de lo más resistente.

lunes, junio 30, 2014

El ermitaño, la concha y las algas. Reutilización de la concha.


Las conchas de los gasterópodos o caracolas marinas es un recurso que cuando muere el caracol sigue utilizándose por otros organismos. Algo tan obvio y conocido resulta ser una situación que creemos haber inventado cuando en realidad ya funciona en la naturaleza. En este caso la concha es útil como protección mientras el caracol está vivo mientras este va incorporando carbonato cálcico para mantener la concha. Mientras vive incorpora material e incluso es capaz de regenerarla, cuando muere la concha va perdiendo material y se va haciendo porosa poco a poco.
Mientras eso ocurre numerosos organismos van aprovechándose de este peculiar "envase" como son los cirrípedos (parientes de los percebes) que se van fijando a la concha y las algas incrustantes como son el Litophyllum incrustans (rosa) y la Hildenbrandia rubra (roja) de manera que entre unos y otros la concha va perdiendo su forma y toma aspecto de roca. Este ermitaño lo encontré en una roca de un espigón buceando donde había este ejemplar y muchos más, todos con la concha recubierta aparentando ser una piedra. Al ser un elemento móvil estos ermitaños además ayudan a dispersarse a estas especies de algas.







viernes, noviembre 15, 2013

Piedras rojas que no son rojas: Hildenbrandia rubra


Es habitual encontrar en las playas, sobre todo en la bajamar, piedras de un color rojo intenso, las más pequeñas pueden ser rojas enteras, pero las más grandes solo una parte. El caso es que en realidad las piedras no son rojas, sino que están cubiertas por un alga roja incrustante que las llega a tapizar totalmente, Hildenbrandia rubra. Éste alga, de color rojizo u óxido de hierro, forma una fina capa que tapiza rocas que podemos ver en la bajamar. En zonas muy machacadas por el pisoteo de los mariscadores, donde otras algas no pueden ya crecer, éstas algas siguen presentes en el ecosistema junto con otras especies incrustantes y algunas especies de poca talla que forman céspedes.