Como una explosión de color violeta aparece esta planta siempre vinculada a entornos húmedos y umbríos como es el caso de Los Cahorros en Monachil. Sus grandes inflorescencias, a pesar de sus pequeñas flores, suponen un gran atractivo para este esta especie de la familia de las campanuláceas. Crece sobre paredes a la sombra y florece a final de primavera y principios del verano.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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¡Hola a todos!
El otro día, dando un paseo, me fijé en un detalle que seguramente había
visto mil veces… pero esta vez me hizo pensar en algo en lo que n...
Hace 20 horas
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