Desde hace unos días pueden verse muchísimos ejemplares prácticamente en cualquier parte y es que en agosto es época de paso de estas aves que aprovechan nuestros campos (y nuestros magníficos vertederos) para descansar y alimentarse. Podemos ver tanto ejemplares solitarios como pequeños grupos en los campos. No tienen miedo alguno a los aerogeneradores (no se porque los llaman molinos si no muelen nada...) y se pasean con toda tranquilidad entre las aspas de los aerogeneradores, y no lo hacen una vez sino que repiten una y otra vez desafiando a estos gigantes. Si están descansando y nos oyen llegar, rápidamente alzarán el vuelo mostrándonos el porque se les llama negros, una vez empiecen a planear ya no los veremos negros.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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