
El desnivel de la ruta es de 769 metros, partimos de algo menos de 1000 msnm para llegar a la cima a 1648 m,
toda la ruta es subida continua por lo que podemos considerarla de dificultad alta y sobre todo no apta para principiantes. La subida se realiza a través de un bosque mixto de Sabinas (Junipersu phoenicia ssp. phoenicia), Enebros (Juniperus oxycedrus ssp. oxycedrus), Encinas (Quercus rotundifolia), Coscoja (Quercus coccifera) junto con algunos Madroños (Arbutus unedo) y Algarrobos (Ceratonia siliqua) al principio del camino y algunos Pinsapos (Abies pinsapo) dispersos por todo el camino y algunos pequeños rodales que persisten en las pocas zonas de umbría que encontramos por el camino.




El Pinsapo es un árbol que nos habla del pasado, concretamente de la época de las glaciaciones, en aquella época el pinsapo se hallaba ampliamente extendido, no en vano cuando vemos un abeto lo primero que pensamos es en la nieve, un clima húmedo, quizás unas condiciones más propias del norte de España y el centro de Europa que de el seco sur de España. Sin embargo la zona de mayor pluviometría de España no se encuentra en el norte sino en el sur en la Sierra de Grazalema, el Pinsapo como especie relíctica que es solo sobrevive en unos pocos enclaves con unas características muy especiales, zonas de alta pluviometría (por encima de los 2000 mm anuales), zonas umbrías (cara norte de las montañas), altitud superior a 800 metros que es donde los estratocúmulos (nubes que se dan entre 500 y 1200 m) pueden dejar la humedad que el pinsapo atrapa con sus acíciculas (al igual que los pinos) y la raciona lentamente al suelo manteniendo una humedad constante.
La imagen de los pinsapos en la ladera es para quedarse un rato observándola, asomarse al precipicio y comtemplar como contrastan los colores de unos pinsapos con otros y con las especies con las que se entremezclan y como en algunos puntos crecen los pinsapos directamente sobre la roca caliza que caracteriza estas sierras.
La bajada se hace más rapida que la subida, tan solo hora y media, al bajar sobre las 5 de la tarde el sol está bastante bajo y nos premia el esfuerzo realizado en la subida con su reflejo sobre el pantano de los Hurones y mostrándonos como pestañas de un fichero las sierras que componen la serranía de Grazalema, desde la Sierra de la silla en primer plano, hasta la Sierra de la Cabra, larga y plana, en el último plano junto a la bruma. Eso junto con las cabras montesas que encontramos (ver primera foto del post) pusieron el cierre a una estupenda jornada de senderismo montañismo.

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