
Me encanta cuando llega la primavera escuchar durante todo el día el silbido de los vencejos cuando pasan volando por las ciudades, me gusta verlos entrar a toda velocidad por un grieta por la que aparentemente no caben, me fascina la velocidad con la que se mueven y ver esas formas de búmerang en el cielo moverse en pequeños grupos. Son muy difíciles de fotografiar, pero sin los observamos durante un rato y vemos como se mueven y los giros que dan al final es posible sacarles alguna foto más o menos en condiciones. Estarán con nosotros toda la primavera y el verano devorando mosquitos, observalos pero no los molestes y sobre todo, respeta sus nidos.