En pocos días terminará el otoño, un otoño que por lo general ha resultado seco, desastroso para los micólogos y en algunos momentos demasiado cálido. Sin embargo la falta de lluvias me ha venido bastante bien para la realización de los talleres de ornitología, que se han podido hacer sin interrupciones y en el tiempo previsto. Si hay algo para mi que es propio y característico del otoño son las bellotas, tan abundantes en los bosques de Grazalema en esta época y que algunos lugares cubren completamente el suelo. En nada y menos tenemos el invierno que esperamos que sea un poco más húmedo que este otoño y volvamos a ver los bosques llenos de humedad.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 18 horas

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