Ha llegado a mis oidos (de fuentes fiables,por supuesto) que este aislante de ruido de la carretera que está en Los Toruños está suponiendo un problema para las aves y que al menos está afectando a las perdices. No hace falta ser un lince para comprender que las aves se la pueden pegar contra el vidrio en pleno vuelo como ya ocurre en la Facultad de Ciencias del Mar donde pusieron pegatinas en los cristales para evitar estas colisiones, tampoco hace falta ser un lumbreras para pensar en cubrir de vegetación toda esa zona como estaba previamente al desmonte para cambiar el deterioradísimo camino de tablas (y ahora ponen mas...) a una pista de áridos. Seguiremos informando.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 18 horas

1 comentario:
Habrá que investigar eso.
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