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viernes, agosto 02, 2024

Naranjo de Bulnes (Urriellu)


 Pasado Arenas de Cabrales nos encontramos un mirador donde se muestra imponente el naranjo de bulnes. Este macizo calizo recibe ese nombre por sus tonos anaranajados. Recibe muchos visitantes, tanto senderistas como montañeros que se acercan a contemplar la caída vertical de sus paredes, hace 18 años estuve junto a su base y como buena zona de alta montaña se mostró cubierta de niebla. Aún sin acercarse tanto la vista siempre resulta espectacular y merece la pena hacer un pequeño parón en la ruta para contemplar esta peculiar formación.

jueves, diciembre 08, 2022

Otoño en Las Alpujarras

Este otoño empieza a notarse justamente cuando está llegando a su final, cuando los árboles deberían estar pelados es cuando empiezan a amarillear y dejar su alfombra de colores en el suelo. En Las Alpujarras conviven dos ecosistemas separados por una gran diferencia de altura; un desierto en la parte alta, con alta insolación donde no se encuentran más árboles que los cultivados y en la parte baja del barranco las condiciones son muy diferentes ya que llega menos luz, se mantiene más humedad y si pasa un río no puede ser más diferente el paisaje. En el otoño, gracias a las bondades del clima florecen algunas especies herbáceas que colorean el paisaje marrón-amarillo de la caída de la hoja.
 

martes, septiembre 01, 2015

Los Cahorros, un paisaje fluvial de cañones y barrancos en Sierra Nevada




 Los Cahorros es un paraje conformado en torno al Río Monachil caracterizado por unos interesantes cañones y barrancos en la roca caliza. De este paisaje es muy conocido, y espectacular, el puente colgante sobre el Río Monachil, de 63 metros largo que se balancea continuamente a nuestro paso. Es como los ascensores, no puede pasar mucha gente a la vez por si acaso. Se construyó hace casi cien años aunque fue arreglado en los años 70 añadiendo los elementos metálicos de los que carecía hasta entonces.


El recorrido, que tiene unos 8 Km de largo y (ida y vuelta) resulta extremadamente variado para su escasa longitud pues incluye además los puentes colgantes casacadas, cuevas y pasos muy estrechos en los que hay que agarrarse a las paredes o pasar a cuatro patas ya que la roca no deja más espacio, Cuando hay poca agua puede irse por el cauce, pero cuando el agua es abundante y corre no hay mas remedio que ir a gatas. Una vez pasado este pequeño suplicio llegamos a una zona más abierta con abundante vegetación y rodeada de paredones calizos, una imagen que no veremos en altas cumbres ya que en esos picos la roca es silícea. Este paisaje recuerda más a lugares como la Sierra de Grazalema o Cazorla. En estos cañones domina la umbría, lo que permite otro tipo de vegetación adaptada a lugares húmedos y umbríos. Aunque no vi ninguna planta carnívora del género Pinguicola, es posible que pueda encontrarse por esta zona.

Numerosas pequeñas cascadas pueden verse por todo el recorrido de manera que el sonido, el murmullo del agua, nos acompaña todo el rato. La palabra "cahorro" significa "surcos empinados y escabrosos en las laderas de los cerros", y desde luego la zona no puede ser más abrupta de lo que es. Pero aquí no termina todo, tras estos paisajes, un paisaje casi tropical desde el puente, un paisaje calizo de paredones naranjas aun nos queda un paisaje más que observar.



Y es el espartal, laderas calizas completamente cubiertas de esta típica planta tan usada por el hombre allá donde crece. Paisajes como este podemos encontrar en las lagunas de ruidera o en el sureste de la comunidad de Madrid, un árido paisaje que en primavera se cubre de numerosas especies botánicas que convierten en bellos prados estos aparentemente secos lugares. Volviendo la vista atrás vemos como una marea verde de arbolado nos marca la línea del río Monachil entre la roca caliza, un cañón que aparentemente parece impenetrable y del que acabamos de salir no hace más de unos minutos.

lunes, julio 20, 2015

La soledad de la alta montaña


La inmensidad del paisaje de Sierra Nevada sobrecoge irremediablemente al caminante que no puede evitar una tremenda sensación de soledad en un paisaje que siendo bello no deja de ser absolutamente inhóspito. No hay árboles, no hay sombra, el sol se clava con fuerza sobre nosotros y a ratos el viento también deja sentir su fuerza mientras la amenaza de tormenta se puede cernir en cualquier momento. Al día siguiente de la tormenta nos encontramos un círculo de matorral quemado, era un rayo de esos que veíamos en la lejanía que podría habernos caído de haber subido más temprano a esas cumbres. Moverse por estas altas montañas no deja de ser un riesgo especialmente para aquellos que se inician en estas lides y desconocen que caminar por la montaña no es solo una cuestión de forma física sino también de conocer el terreno, preveer y actuar frente a los imprevistos porque allá en la inmensidad, ya sea del mar, del espacio o de la misma montaña estaremos solos, solos ante la naturaleza.





viernes, septiembre 04, 2009

Raña y monte

En los años 50 se arrasó toda la vegetación de la Raña de Santiago, un espeso bosque mediterráneo como el que aun se conserva en las márgenes del Bullaque cerca de Pueblonuevo del Bullaque, durante dos años se destruyeron 6000 has de encinas y alcornoques para ponerlo en cultivo. Poco después se contruyó el embalse de Torre Abraham y se deforestaron 7000 Has en el entorno del parque para ponerlas como cultiuvos de regadío, de esta reforma agraria solo sobreviven los cultivos de regadío de maíz en el entorno del parque, Pueblonuevo del Bullaque se encuentra rodeado de estas explotaciones que se surten del agua del pantano Torre de Abraham. La raña apenas se cultiuvó durante dos años ya que los suelos de esta zona son suelos muy pobres de manera que no permiten cultivar prácticamente nada, ni siquiera cereales, para proteger estos cultivos de los ciervos y jabalíes se construyó el muro que vemos en la imagen y que hoy en día aun permanece parte de él, este muro separaba la raña del monte, sin embargo todo este esfuerzo invertido tuvo el mismo efecto que los rellenos sobre las marismas en la Bahía de Cádiz para cultivar, un rotundo fracaso que hizo que la raña posteriormente se dedicara al pastoreo por sus pastos que es lo único que "produce", hablando en el sentido productivista. Hoy en día la raña es un gran pastizal con arbolado disperso donde pasta una superpoblación de ciervos que impiden cualquier regeneración del monte y que no poseen depredador alguno, mientras ese muro que vemos en la imagen resiste en parte pero poco a poco va desapareciendo.

miércoles, junio 13, 2007

Paisajes perdidos

Aunque cada vez va resultando más complicado de vez en cuando se pueden descubrir nuevos paisajes cerca de casa, y es que un municipio de 16000 Has es pequeño hasta en bicicleta, sin embargo siempre queda algún camino por tomar, caminos públicos disimulados con carteles fraudeulentos de "camino particular" o de "propiedad privada" que demasiado frecuentemente resultan no ser privados, como puede comprobarse con los recientes casos de invasiones de cañadas en el municipio. La Sierra de San Cristobal, una sierra baja (menos de 200 msnm) y poco extensa que guarda una gran cantidad de caminos, la mayoría realizados para la explotación de las canteras, muchas de ellas, ya abandonadas y cubiertas por la retama, gracias a que esta zona está fuera de la vorágine urbanística se constituye como uno de los mejores sitios para perderse un rato de toda la Bahía de Cádiz, es precisamente este paisaje con relieve poco pródigo en la Bahía que se conforma como una gran llanura. El árbol de la imagen es Pinus pinaster, las piñas resulta que estas últimas son sensiblemente más pequeñas de lo normal en esta especie, cosa que se debe a la pobreza de los suelos calcareníticos en la que estos pinos, a diferencia del Pino carrasco (Pinus halepensis), no prosperan especialmente bien . Junto a este pino crece retamas, higueras, tomillos e incluso algunas orquídeas. Hasta en los terrenos más duros la naturaleza sabe dar lo mejor de si...