No son difíciles de ver, al contrario, y aunque estén lejos se reconocen por su particular silueta, mientras las malvasías nadan, los fumareles (charranes de agua dulce) vuelan y se lanzan al agua para capturar sus presas que suelen ser pequeños peces. Esta laguna ha sido la salvaguarda de muchas aves durante la gran sequía de las Tablas de Daimiel y allí siguen muchas de ellas a la espera de que mejoren las condiciones ambientales en las tablas. Este año (hace dos tampoco) no ví ninguna en las tablas y sin embargo, en esta laguna formada de agua presuntamente depurada se ha conformado un ecosistema que en distintos puntos puede parecerse a las Tablas de Daimiel, es una especie realtivamente abundante y crían en ella.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 20 horas
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