Si bien en las Tablas de Daimiel los patos pueden contarse con los dedos de la mano, no ocurre así en la Laguna de Navaseca donde pueden encontrarse grandes bandos tanto en el agua como descansando en los cerros adjuntos. Malvasías, patos cuchara o ánades azulones son algunas de las especies más habituales a las que hay que sumar el porrón europeo o el escaso tarro blanco. Al atardecer vuelan formando estas magníficas escuadras que van pasando una tras otra junto con bandos de flamencos y cigüeñas. Una escena que nos muestra la naturaleza tal y como era hace varias décadas cuando había menos contaminación y más humedales.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 20 horas
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