Las olas de la orilla un día de calma o poco movimiento pueden parecernos muy poca cosa y parecernos que el mar no tiene fuerza o que no es para tanto. Pero si tuviéramos el tamaño de un chorlitejo veríamos las olas sobre las rocas de otra manera, mucho más grandes de los que la vemos nosotros y tendríamos esta vista en una plataforma rocosa, como si estuviéramos mirando las cataratas del Niágara. Al ser tan pequeños no tiene más remedio que apartarse de la ola cuando se acerca si no quieren ser arrastrados o acabar mojados, y es que siendo tan pequeño las cosas se ven de otra manera muy diferente.
Un sendero fluvial para el río GuadaleteEl proyecto inicial presentado por
más de 30 colectivos sociales
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Desde el año 2020, Ecologistas en Acción Jerez junto a otro colectivos
sociales y vecinales de la ciudad viene trabajando por la creación de un
Sendero F...
Hace 5 días
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