Uno de los atractivos del otoño es la planta de la mandrágora que precisamente florece en el otoño. Sus flores no son pequeñas y tampoco son pocas, de hecho a veces destacan grandes ramilletes de flores en suelos nitrificados. Los suelos nitrificados son aquellos dónde el ganado pasa frecuentemente y los excrementos incrementan el contenido de nitrógeno del suelo, esto igual que perjudica a unas especies beneficia a otras como es el caso de la mandrágora. Cuando no tiene flores se reconoce fácilmente por las hojas que son muy rugosas y recuerdan un poco a las acelgas aunque en este caso ni mucho menos se trata de una planta comestible sino todo lo contrario ya que es muy tóxica.
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