A veces al fotografiar plantas aparece alguna que otra sorpresa como este saltamontes grillo cuyo verde es el verde de las plantas y suele ocurrir que hasta que no pegamos el ojo a la planta no lo vemos gracias a su buen camuflaje. Son insectos bastante torpes que pueden ser presa fácil de cualquier depredador, ante su falta de agilidad el camuflaje viene perfecto. En la imagen vemos una ninfa o juvenil, cosa que sabemos ya que sus alas son aun muy pequeñas y es en la madurez cuando se completan (excepto en las especies ápteras). Y si no se esconde bien y se deja ver será la merienda del aguilucho cenizo, ave estival que viene a alimentarse de nuestra nutrida población de ortópteros.
El Salado: algo más que un arroyo (1).Un recorrido por los paisajes y la
historia del arroyo Salado de Caulina.
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En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que
compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la
historia en torno a...
Hace 1 día

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