Su floración es en pleno invierno y aunque los inviernos en esta zona no suelen ser fríos en esta ocasión si que lo ha sido aunque no ha supuesto problema alguno para su desarrollo y su habitual floración que comienza sobre mediados de febrero. Las calcarenitas de la Sierra de San Cristóbal son el escenario que esta pequeña y delicada flor se encarga de dar un color amarillo a los prados y zonas repobladas con pinos con conviven con pequeños arbustos como el tomillo. A pesar de su nombre no es exclusivo de la provincia de Cádiz y puede encontrarse también en Huelva y Málaga. El tubo curvado de la flor permite diferenciarla de otras especies similares como el Narcissus assoanus también presente en la provincia de Cádiz aunque en zonas más serranas que esta.
Un sendero fluvial para el río GuadaleteEl proyecto inicial presentado por
más de 30 colectivos sociales
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sociales y vecinales de la ciudad viene trabajando por la creación de un
Sendero F...
Hace 6 días
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