Nunca había visto un lagarto ocelado en lo alto de un árbol, no tenía ni idea de cuanto eran capaces de trepar estos lagartos en un árbol. pero ahí lo tienen, al menos a los dos metros pudo subir huyendo de una amenaza, que no éramos nosotros sino los perros. Cuando huyen de nosotros siguen por el suelo, se paran, se esconden entre matorrales, agujeros o lo que sea, pero los perros los huelen y ellos lo saben así que los más práctico es subirse a un árbol como este, un olmo, donde los perros no van a poder subirse.
Muros de piedra seca: tradición, paisaje y refugio para la biodiversidad
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Hace 20 horas
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