Como suele ser habitual, caen cuatro gotas y ya está aquí, y esta vez con la suerte de tiene forma de oreja en un tocón de árbol donde cómodamente se pudo fotografiar esta seta de tacto gelatinoso. Si bien esta vez era pequeña esta seta a veces pueden llegar a ser bastante grandes y perder la característica forma de seta que tiene en esta imagen, incluso pueden estar extendidas por el tronco dando el aspecto de incrustantes y parecer otra cosa diferente. Aquí la tenemos en un tocón de quejigo o alconorque, pero en la Bahía de Cádiz lo habitual es que crezcan sobre las retamas.
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Petronor
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Castellano | Esukara
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