Entre la marabunta de las gaviotas patiamarillas podemos observar a las reidoras, más pequeñitas, más claras y sobre todo con la típica mancha en la cabeza que presentan en otoño-invierno tras el cambio de plumaje. Si nos la hubiéramos encontrado en verano tendría la cabeza de color negro, que a distancias cercanas se torna chocolate. El pico, mucho más fino que el de la patiamarilla, es naranja en lugar de amarillo y terminado en negro, aunque detalles como este solo los podremos apreciar si pasan muy cerca de nosotros.
El Salado: algo más que un arroyo (1).Un recorrido por los paisajes y la
historia del arroyo Salado de Caulina.
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En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que
compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la
historia en torno a...
Hace 1 día
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