Cada uno de nosotros iba acompañado de un guarda del parque en diferentes zonas para avistar a estos animales y contarlos, un trabajo duro que requiere caminar y sobre todo madrugar pues más madrugan ellos y luego ya no se los vuelve a ver. Una de las salidas fue en Sestrales y otra en el Valle de Pineta, en el primer punto se vieron muchos más tanto a la ida como a la vuelta mientras que en el otro punto fue solo al llegar pues desaparecieron rápido. Aunque estuvieron a punto de desaparecer los rebecos (o sarrios) aun corren por el pirineo aragonés.
Orquídea Dactylorhiza umbrosa en Kirguistán.
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Además de la *Epipactis sp*. a la que dediqué una entrada hace unos días,
en el *cañón de Barskoon* (*Kirguistán*), muy cerca del campamento de
yurtas do...
Hace 14 horas
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