Cada uno de nosotros iba acompañado de un guarda del parque en diferentes zonas para avistar a estos animales y contarlos, un trabajo duro que requiere caminar y sobre todo madrugar pues más madrugan ellos y luego ya no se los vuelve a ver. Una de las salidas fue en Sestrales y otra en el Valle de Pineta, en el primer punto se vieron muchos más tanto a la ida como a la vuelta mientras que en el otro punto fue solo al llegar pues desaparecieron rápido. Aunque estuvieron a punto de desaparecer los rebecos (o sarrios) aun corren por el pirineo aragonés.
Pascual Bezoya podría embotellar agua contaminada por los incendios
forestales
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El agua mineral concedida al grupo Pascual Bezoya por la Dirección General
de Energía y Minas de la Junta, en la localidad de Quintanilla de Flórez
(Quin...
Hace 19 horas
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