Cada uno de nosotros iba acompañado de un guarda del parque en diferentes zonas para avistar a estos animales y contarlos, un trabajo duro que requiere caminar y sobre todo madrugar pues más madrugan ellos y luego ya no se los vuelve a ver. Una de las salidas fue en Sestrales y otra en el Valle de Pineta, en el primer punto se vieron muchos más tanto a la ida como a la vuelta mientras que en el otro punto fue solo al llegar pues desaparecieron rápido. Aunque estuvieron a punto de desaparecer los rebecos (o sarrios) aun corren por el pirineo aragonés.
El proyecto de Economía Circular avanza de forma exitosa mejorando la
separación y reciclaje de residuos
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Nos dirigimos a los vecinos y vecinas de los pueblos de la Sierra de Cádiz,
para que se informen de los costes del servicio de recogida y tratamiento
de ...
Hace 16 horas
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